Espléndida visita a La Caridad con Eva Ramírez y José Ignacio del Rey en las Noches de Cultura y Fe

En la Noche de Viernes de Cultura y Fe del mes de noviembre, los jóvenes de Sevilla pudieron disfrutar de la visita a la Iglesia de la Santa Caridad acompañados de Eva María Ramírez Ordóñez, licenciada en Historia, bachiller en Ciencias Religiosas y pregonera de la Semana Santa de Dos Hermanas 2015, y José Ignacio del Rey Tirado, recientemente nombrado pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2018 y hermano de la Santa Caridad.

El recibimiento lo hizo el coro de la Pastoral Juvenil en el patio y Eva María Ramírez inició su intervención “El sueño de la muerte: de lo efímero y lo eterno” fijando la atención sobre el valor de la máxima: ‘Esta casa durará mientras a Dios temieren y a los pobres de Jesucristo sirvieren; y en entrando en ella la codicia y vanidad se perderán’.

Una vez en el interior de la iglesia, Eva María Ramírez hizo referencia a la vía de la belleza como camino hacia Dios y como cada vez nos resulta más difícil descifrar el sentido catequético de los elemetos que hacen de un templo un conjunto de sentido pleno en el que nada es casual. Planteó la visita como un camino ascendente desde una visión profana de la muerte como final definitivo de toda realidad, simbolizada en la lápida del propio Mañara y las Postrimerías de Valdés Leal; hasta la concepción cristiana, abierta a la esperanza en la vida eterna y exenta de todo sufrimiento, representada en las Obras de Misericordia de Murillo. Las copias, pues como señaló Ramírez, “el Mariscal Soult se llevó todo lo que pudo y no se llevó más porque no cabían en el salón de su casa”. Este recorrido finalizaba en el motivo central del retablo mayor, el Entierro de Cristo de Pedro Roldán, en el que la muerte ya se ha empapado de amor y ternura.

En este momento de la visita, José Ignacio del Rey introdujo la figura del venerable Miguel Mañara a través de la parábola del joven rico. Mañara fue un hombre de su tiempo, inquieto, preparado y muy religioso. Un laico entregado a su obra que sabía lo que valía la vida y la muerte en su época. El benjamín de diez hermanos que a los 13 años se convierte en heredero del mayorazgo a la muerte de sus dos hermanos varones. La muerte es una realidad cotidiana que marca la vida de Mañara. Tras el fallecimiento de su esposa, inicia un proceso de conversión y búsqueda que le llevará a vivir según el evangelio poniendo su corazón en los demás.

Para Mañara el contacto era fundamental. Tocando al enfermo, a los abandonados, a los pobres, tocaba al propio Cristo. Eva María Ramírez hace hincapié en el sentido ascendente del recorrido: la mirada de los personajes en las pinturas de Murillo; y también en el protagomisno de sus manos: manos vacías que piden, manos que imploran misericordia. Mañara atiende a los abandonados lavando, bensando, acariciando, siempre en la cercanía. Mañara pretende mostrarnos con su vida y obra qué tenemos que hacer para ganar la vida eterna.

La visita continuó en la pequeña cripta en la que reposan los restos de Mañara y finalizó con una breve oración acompañada de cantos y la ilumincación de pequeñas velas que fueron repartidas entre los asistentes.

“Yo soy la Resurrección y la Vida-le dijo Jesús; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá, y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?” (Jn 11, 25-26).