La Delegación de Pastoral Juvenil es, ante todo, un servicio para todas las realidades de pastoral juvenil de nuestra Archidióceisis.
Todos los jóvenes de Sevilla son, por tanto, los destinatarios de nuestras actividades, encuentros, oraciones… que han de ser apoyo para el desarrollo y crecimiento personal desde sus propios grupos de fe: parroquias, hermandades, colegios, movimientos, etc.
Las tres áreas desde las que trabajamos son:

  1. Espiritualidad: oraciones, vigilias, adoremus, retiros, ejercicios espirituales… una amplia propuesta de momentos para el encuentro íntimo y personal con el Señor.
  2. Formación: para nuestros chicos y chiscas, en temas concretos de interés para ellos y su maduración en la fe, pero también para todos aquellos que trabajan con los jóvenes (sacerdotes, catequistas, acompañantes, responsables de grupos, profesores).
  3. Experiencia de Fe: encuentros y actividades que permitan la experiencia de la vivencia de la fe y de la grandeza de la Iglesia. Peregrinaciones, encuentros diocesanos e interdiocesanos, actividades culturales, campos de trabajo… y un largo etc.

Para su organización, la Delegación está constituida por dos organismos básicos:

  1. En el Consejo Diocesano, reunido en dos sesiones anuales, pueden participar todos los jóvenes y responsables de grupos de jóvenes, para manifestar sus inquietudes, plantear sus propuestas, informarse del desarrollo de la Delegación y participar de la organización de las actividades programadas.
  2. Por su parte, el Equipo de Colaboradores está constituido por jóvenes de entre 16 y 30 años, pertenecientes a las distintas realidades de jóvenes de la Archidiócesis y de probada experiencia en trabajos pastorales. Son los encargados de programar, organizar y llevar a cabo todas las actividades de la Delegación, desde el apoyo y dirección del Delegado diocesano.

Así que ya no tienes excusa: participa de la Delegación de Pastoral Juvenil de Sevilla, porque es tuya y para ti.

El Papa Francisco te lo dice con toda claridad: “Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.”.

Por eso, ¿a qué esperas?
El Señor cuenta contigo.