Encontrarse con el Señor en el silencio

IMG_1720Joaquín tiene 25 y está a punto de terminar la carrera. Él es uno de los 26 jóvenes  que en el pasado puente de febrero decidieron participar en los Ejercicios Espirituales organizados por la delegación de Pastoral Juvenil bajo el lema “Buscar y hallar la voluntad de Dios”. Una experiencia de encuentro sincero con el Señor durante cuatro días, que Joaquín narra de la siguiente manera:

“Llegas por primera vez a unos ejercicios espirituales y lo haces lleno de expectativas, cargado de preocupaciones y dudas que resolver y viendo en ellos la solución a todo aquello que te quita el sueño.

Entras así con todo tu ímpetu en la oración, llenando de palabras el silencio, exigiendo signos y pidiendo certezas. Luchas con tus propias armas una batalla que desde el principio ha estado perdida.

Hasta que decides rendirte, pero no a tus inquietudes. Hasta que decides abandonarte, pero no a la frustración y al desconsuelo, sino al silencio.

Es en ese momento, cuando dejas de luchar y abres los brazos dejando tu pecho al descubierto, casi sin darte cuenta, eres recogido suavemente, con infinita dulzura y misericordia. Al final eres tú el que has sido encontrado.

Y es ahí, en tu debilidad, sabiéndote criatura indefensa y débil, cuando empiezas a gustar de verdad. Una certeza recorre todo tu ser, la certeza de que eres incondicionalmente amado, la certeza de que hagas lo que hagas, tomes el camino que tomes, eres amado sin remedio y con auténtica locura.

Te vas desprendiendo de todo el equipaje que habías traído, de todas aquellas cargas y preocupaciones, que en tu orgullo y soberbia, venías a resolver por ti mismo. Te ves inmerso en una paz que pocas veces habías podido experimentar, y es en esa paz cuando te empiezas a sentir colmado, rebosante, y lo único que puedes hacer es entregarte, convertirte y finalmente, hacerte luz.

Se acaban los ejercicios, y no sabes cómo ha llegado, no sabes cómo lo ha hecho, pero ahí está, a tu lado. Y puedes decir no ya con fe, sino con certeza, aquello que antes no entendías, y es que en verdad Él está con nosotros, todos los días, hasta el fin del mundo”.

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