Noche de Paz

¿Estás preparado para la Noche Buena?

El Señor viene y queremos recibirlo de la mejor manera. Por eso, desde la Delegación de Juventud te invitamos a un último "empujón" en este Adviento para recibir como se merece al Salvador.

Será este jueves 23 de diciembre y comenzaremos a las 21:00 horas con nuestra ya tradicional Misa por la Paz (el mundo necesita descubrir la luz y la esperanza, por eso, ofreceremos la Eucaristía un año más para pedir el finall de la pandemia y la Paz para todos). 

Acto seguido tendremos Adoración al Santísimo, para que, con cantos, meditaciones, lecturas... puedas acercarte aun más al misterio de la Navidad.

A partir de las 23:00 horas comenzaremos, como cada jueves, con un Getsemaní, en el que desde el silencio y la adoración profunda buscaremos escuchar a Dios y entregarle a Él todo, terminando a las 00:00 horas, ya en el día de Noche Buena, con la Bendición.

Además, durante todo el tiempo tendrás sacerdotes a tu disposición para, si lo necesitas, acercarte al Sacramento de la Reconciliación y así preparar aún más tu alma para la gracia  que nos trae la Navidad.

Todo ello será en la Iglesia del Sagrado Corazón (C/ Jesús del Gran Poder).

Te esperamos, aunque sea sólo un rato, pero no dejes escapar esta oportunidad. Él te espera.


 


Getsemaní: simplemente adorar

"velad y orad" 

Tras la última cena, antes de entregarse, Jesús se retiró al monte de los olivos, pidiendo a los suyos que rezaran junto a Él.

Muchas veces acudimos al Señor para pedirle, para darle gracias, para compartir nuestras inquietudes o nuestras necesidades o preocupaciones; también nuestras alegrías... Pero, ¿por qué no simplemente estar con Él?

Eso es a lo que te invitamos: a simplemente adorar, a sencillamente estar con Jesús, a unirnos a la oración del Señor.

La cita será cada noche de jueves, desde las 23:00 horas hasta la media noche, en la Capilla de los Luises (calle Trajano). 

"¿No habéis podido velar una hora conmigo?" (Mt26,40), preguntó a sus discípulos en Getsemaní. Pues una hora es lo que queremos ofrecerle, recordando aquella noche, para vivir y aprender de su misma entrega.

¿Se te ocurre mejor manera de dedicar una hora a la semana? Puedes, incluso, ofrecerlo por alguna intención, por tu vocación, por algún amigo o familiar, por el mundo, por la Iglesia... seguro que te sobran los motivos, pero el principal de todos será siempre Él.