“Taizé es la mejor muestra de que la unidad de los cristianos es posible”

“El Santo Padre os desea que durante estos hermosos días, en los cuales os reunís en Valencia, rezando y compartiendo, podáis descubrir mejor a Cristo, «el rostro de la misericordia del Padre»”.  Estas líneas, enviadas por el Secretario de Estado, Monseñor Parolin, en nombre del Santo Padre con motivo del encuentro europeo de Taizé en Valencia, expresan con  sencillez pero con gran exactitud lo vivido allí del 28 de diciembre del pasado año hasta el 1 de enero del presente.

Algunas fuentes hablan de que fueron casi treinta mil jóvenes los que se dieron cita en la ciudad mediterránea los días previos al final del año para orar, convivir, compartir y celebrar desde el nexo común de la fe en Nuestro Señor Jesucristo. Y es que estos chicos y chicas, provenientes de todos los rincones de Europa (y en algunos casos desde incluso otros continentes), se reunieron, dando muestra de la grandeza y posibilidades de un ecumenismo auténtico y sincero que deja atrás las diferencias entre las distintas confesiones para poner  el centro únicamente en Cristo y en el deseo de hacer llegar a todos los hombres los frutos de la paz a las que nos llama el Señor.

Las jornadas se desarrollaban en torno a tres momentos de oración (mañana, mediodía y tarde) donde el Evangelio, la música, la meditación y el silencio son los protagonistas. Pero además se intercalaban con importantes momentos de reflexión y encuentro, así como de talleres que iban desde la índole social a la espiritual o cultural. El diálogo judío-cristiano-musulmán, el amor y la justicia según el Evangelio, la economía con valores sociales, la defensa de los derechos de los más débiles y desamparados, la lucha contra la corrupción, visitas a la catedral de Valencia y al Ayuntamiento y un largo etcétera componen el amplio cartel de actividades, encuentros y formaciones programadas, además de la constante oferta de lugares para el encuentro íntimo con el Señor y la reconciliación con Él.

Pero si preguntamos a cualquiera de los 37 jóvenes que acudieron con la Pastoral Juvenil de Sevilla, seguramente responderá que dos son las cosas que más le han marcado en seso días: la convivencia con los otros jóvenes, las familias y comunidades parroquiales que los acogieron y, ante todo,  la experiencia de rezar, invocando al mismo Dios, con jóvenes de otras iglesias.

Porque Taizé es la mejor muestra de que la unidad de los cristianos es posible. La prueba: los 38 encuentros europeos de jóvenes que, como el de Valencia, ya se han celebrado y que tendrá lugar nuevamente el próximo año en Riga, Letonia. El espíritu incasable del hermano Roger, fundador de la comunidad ecuménica de Taizé, sigue vivo y con la fuerza del primer día, convocando durante todo el año a miles de jóvenes católicos, ortodoxos, protestantes… en el sur de Francia, donde nació la comunidad. Pero además, miles son también, como en el caso de Valencia, los jóvenes que se desplazan durante días enteros, en autobús, tren o avión para reunirse en torno a fin de año para rezar juntos y hacer de sus propias vidas el mejor testimonio de que, teniendo a Jesús como base, la paz y la unidad son posibles.

José Francisco Durán

Delegado diocesano de Pastoral Juvenil