Una noche inolvidable

 

La Catedral de Sevilla acogió la noche del sábado la Vigilia de la Inmaculada Concepción de María, Eucaristía que fue presidida por el Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, concelebrada por el delegado de Pastoral Juvenil, José Francisco Durán, su adjunto, Leonardo Sánchez Acevedo, el delegado de Pastoral Universitaria, Pablo Guija y demás sacerdotes del clero sevillano.

Durante la celebración, a la que acudieron jóvenes de las parroquias, movimientos y hermandades de la Archidiócesis de Sevilla, monseñor Asenjo expresó que “el encuentro con Jesús cambia nuestra vida y nos lleva a anhelar la santidad y a rechazar tantos ídolos ante los cuales se arrodillan tantos jóvenes”.

Tres meditaciones centrales sobre la Virgen antecedieron la liturgia de la Palabra, el misterio de la Encarnación, María como primera en recibir y reconocer a Cristo resucitado y su figura como conductora a la Eucaristía, permitió a la asamblea, profundizar sobre la Madre de Dios.

El Arzobispo citó en reiteradas ocasiones, las palabras que el papa Francisco dirigió en la Exhortación apostólica “Cristo Vive”, a los jóvenes del mundo. “Cristo vive y te quiere vivo, no es un mero recuerdo del pasado, Él está sentado a la derecha del Padre, intercediendo por nosotros”.

Exhortó a los jóvenes a imitar las virtudes de la Virgen María y de santos como Inés, Francisco, Clara, Teresita “y muchos otros que a pesar de su corta vida, se atrevieron a creer en el proyecto de Jesús con todas las fuerzas de su corazón […] Pido a Dios que durante el tiempo de Adviento os encontréis con el Señor, que es con mucho lo mejor que os puede suceder”.

La Vigilia fue animada musicalmente por miembros del Coro de la Parroquia sevillana de Santa María de las Flores y san Eugenio Papa, ampliado para la ocasión con jóvenes de toda la Archidiócesis de Sevilla. La dirección musical, el conjunto de los instrumentos  y la interpretación de todo el coro fue reconocida por todos los fieles que disfrutaron de la belleza de la liturgia.

Inmaculada del Postigo
La Pura y Limpia del Postigo del Aceite presidió el altar del jubileo en una nueva edición de la Vigilia de la Inmaculada. Tras la celebración eucarística, la imagen fue trasladada por los jóvenes entre cantos de tunas, coros y muchísimos público, hasta su capilla del Postigo del Aceite, donde se elevaron plegarias a Dios por todos los jóvenes de la Archidiócesis de Sevilla. La Salve final de José Francisco Durán, Delegado de Pastoral Juvenil y dio paso a la llegada de las tunas a la capilla. 

 

 

 

Fuente: archisevilla.org